El monopolio de la verdad

El monopolio de la verdad

                 Un acorazado americano está fondeando en la costa y, de repente, un teniente avisa al capitán de que van directos contra otro cuerpo. Ante el peligro de colisión, el capitán manda un mensaje por radio: ” Soy el capitán, les ordeno que no se interpongan en nuestra trayectoria”. A lo que recibe la respuesta de: “Soy un teniente, por favor cambien de rumbo”. A lo que el capitán, enfurecido, responde: “Soy un acorazado, desvíense o me veré obligado a disparar contra ustedes”. El teniente responde: “Soy un faro”.

Esta anécdota me sirve para introducir el término de monopolio de la verdad. Esto sustenta mi teoría de que todos y cada uno de nosotros nos creemos amos de la verdad, hasta que alguien nos hace llegar a un momento de lucidez mental por el cual adoptamos  una postura igual a la de aquel con el que hace un momento estábamos discutiendo.

Con esto me refiero a que todos los seres humanos, entre los que yo me incluyo,  hemos experimentado el estado de extrema tozudez, en el cual estamos completamente seguros de que algo era de esta o aquella forma. Y, de igual manera, también nos hemos sentido como incapaces intelectuales al darnos cuenta de que estábamos equivocados. Todo esto gracias a alguien que nos brinda la oportunidad de experimentar ese momento “Eureka” en el cual de repente entendemos el punto de vista del otro.

Me gustaría hacer un llamamiento a todas las personas del mundo para pedirles que entiendan el punto de vista de aquellos con los que discuten día a día, para tener un pensamiento más abierto y para entender que, en la vida, existen veinte mil soluciones a aquel problema que tengamos. También me gustaría decir que si alguna vez sienten que poseen totalmente el conocimiento de la verdad, habiendo sopesado antes el punto de vista del otro, luche por ella e intente poner luz y conocimiento donde existe error e ignorancia.

Javier V.

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El minuto de mi vida

El minuto de mi vida

No hay otro minuto, ni segundo, ni siquiera un instante colgado en el infinito universo del intemporal Tiempo. Solo éste. Ni el de antes, ni el maravilloso que se perfila al filo del mío; sí, del mío. Solo un minuto es mío. Y es éste.

Antes lo fue otro y se marchó mientras esperaba a ver el que decían mejor. Y el anterior voló, porque estaba a otra cosa.

Ya no me engañas más, Sr. Tiempo Inexorable. Ya no. No me ofrezcas oro, ni salud, ni belleza sin límites. En mi minuto estoy gozando la vida entera, en mi minuto cabe la Humanidad, en mi minuto… Ya pasó. Ni lo recuerdo, porque no hay otro minuto, ni segundo, ni siquiera un instante colgado en el infinito universo del intemporal Tiempo. Solo éste.

Jaime MJ

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Absurdo

Absurdo

 

Absurdo. Sinceramente me parece completamente absurdo el sistema que se emplea a la hora de filtrar entradas en estos blogs de filosofía con los que llevamos casi un mes. Con tener la más mínima falta de ortografía se desperdicia todo el esfuerzo que has empleado en una entrada. Todo el trabajo invertido se esfuma, como hoja que lleva el viento. De la noche a la mañana. Y todo por una simple falta de ortografía, un despiste, una errata, un error que pasaste por alto.

 

Por un lado entiendo esta medida. De esta manera el profesor se asegura que repasemos la entrada y verifiquemos que está correctamente escrita. Pero si llevamos esto hasta el extremo se convierte en contraproducente. Es completamente normal que, incluso revisando, cometas una errata. Lo digo por experiencia propia. Y también sería completamente normal que te diesen la oportunidad de corregirla, de que valorasen tu esfuerzo y dedicación. Pero no. Una sola errata es motivo más que suficiente para tirar una entrada. Ya sea un “cuántas” que has puesto sin tilde o un espacio entre dos palabras que deberían ir juntas, la entrada es rechazada. Sin posibilidad alguna de enmendar el fallo. Y esto es lo que no puede ser. Lo que es totalmente injusto. Cuántos habremos experimentado la frustración, el desánimo, la desesperanza cuando vemos con impotencia y resignación cómo nuestra entrada no ha sido subida. Nuestro esfuerzo, despreciado. Nuestro trabajo, tirado a la basura. Nuestra dedicación, menospreciada.

 

Por eso me gustaría pedir un favor a los profesores de filosofía de 1º de bachillerato. No sean tan rígidos. Valoren el esfuerzo y no solo la corrección ortográfica. Porque hay muchas entradas dignas de estar entre las candidatas a mejor entrada pero que por un nimio fallo, una inadvertida errata, se ven desterradas al olvido. Absurdo.

 

Fernando d.

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CNN (Clinton News Network) et al.

CNN (Clinton News Network) et al.

 

Os sorprendió. No os lo esperabais. Creíais que jamás llegaría a suceder. Que nunca ocurriría. Pero ocurrió. El jueves 8 de noviembre de 2016 Donald J. Trump ganó las elecciones presidenciales, convirtiéndose así en el 45º Presidente de los Estados Unidos de América. Y contra todo pronóstico. Las encuestas daban la victoria asegurada a su rival. Los medios no cesaban de repetirnos lo malo que era Trump y ustedes pensaron, pobres ilusos, que siendo tan malo como decían los periódicos, ¿quién en su sano juicio le votaría? 61 millones de americanos. Aproximadamente la mitad del censo electoral. ¿Acaso pueden decir que la mitad de la población americana no está en sus cabales? “Los manipuló, es un populista como tantos otros que dicen al pueblo lo que quiere oír” dirían algunos. Pues bien, esto no es del todo así. Donald Trump es un insurgente, un revolucionario que se ha rebelado contra la dictadura en la que vivimos hoy en día: la dictadura de lo políticamente correcto. Y estas elecciones han demostrado que aún sigue habiendo muchísima gente que no quiere dejarse someter por este pensamiento que poco a poco va colonizando nuestra sociedad.

 

Desde que fuera elegido, la prensa internacional, y en especial la española, ha iniciado una campaña mediática sin precedentes contra él y su gobierno. Primero trataron de deslegitimarlo. Nos decían que realmente no había ganado ya que el voto popular había sido un poco mayor para su rival. Pero se olvidan de que Estados Unidos es un Estado federal, donde lo que cuenta es el ganador en cada uno de los 50 Estados. Después nos trataron de convencer de que Rusia había interferido en las elecciones posicionándose a favor de Trump, lo cual es absolutamente absurdo. También han intentado mostrarnos que es una persona sin experiencia, lo cual es totalmente falso. Su experiencia profesional y empresarial (mucho más importante que la experiencia política) abarca más de 50 años al frente de su empresa inmobiliaria.

 

El siguiente paso de la prensa internacional fue criticar sus propuestas y primeras medidas. Y ahí es donde encontramos la raíz del problema. Trump se ha rebelado contra la dictadura de lo políticamente correcto, atacando los tres pilares sobre los que se asienta.

 

El primero es la ideología de género. Dos de las primeras acciones emprendidas por este nuevo presidente fueron la de eliminar el apartado dedicado a LGTB de la página web de la Casa Blanca y prohibir la financiación gubernamental de organizaciones que promuevan el aborto en países extranjeros. También dio todo su apoyo a la marcha por la vida que hubo hace unas semanas en Washington.

 

El segundo pilar es el ecologismo (cambio climático sobre todo, una de las mayores mentiras que asolan nuestro mundo hoy en día). Trump se ha declarado varias veces escéptico respecto al calentamiento global.

 

El tercer pilar es la igualdad de todas las religiones. Clasificando el terrorismo en nombre de Alá como terrorismo islamista, Trump está negando que todas las religiones tengan el mismo valor, algo que lo políticamente correcto nos está tratando de inculcar día a día.

 

Es por estas tres razones por las que el nuevo orden mundial al servicio de lo políticamente correcto está iniciando una campaña tan feroz como chabacana contra Donald Trump. Investigue, reflexione y saque sus propias conclusiones querido lector.

 

Fernando d.

 

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El comedor escolar

El comedor escolar

El comedor del colegio es ese lugar que puede ser tan deseado y tan odiado. Sobre este tema se pueden distinguir dos puntos de vista: el de los padres y el de los alumnos.

El de los padres: A pesar de que los padres también han pasado por esta situación, parecen haber olvidado todo lo que sufrieron. Ahora ven el comedor del colegio como una fuente de múltiples bendiciones para sus hijos, donde pueden aprender a respetar las reglas (no levantarse de la silla y comer lo que haya en el plato), socializar (compartir ese tiempo con otros compañeros) y aprender a comer de todo, especialmente frutas y verduras.

El de los alumnos: Especialmente cuando los alumnos son más pequeños, el comedor puede llegar a parecer el infierno en la Tierra, sobre todo cuando cada viernes viene un camión cargado con material del Área 51 (paella).

Lo que les parece peor es la pérdida casi absoluta del descanso, y especialmente cuando toca limpiar, cosa que acarrea no sólo perderse el descanso sino llegar tarde a clase.

Pero no todo les parece mal, los alumnos pueden apreciar la importancia de no olvidarse nada, ya que por ejemplo, si uno se olvida un cubierto, el vaso o el pan, al volver a la mesa se encuentra con el doble del plato malo y la mitad del plato rico. También aprenden el arte de la negociación, con el clásico “me como tu primero si te comes mi segundo” y viceversa.

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Carlos A.

Nadie es un mirlo blanco

Nadie es un mirlo blanco

Nadie es un mirlo blanco; todos somos mirlos blancos. De los 5 huevos de la señora mirlo nacieron 4 negritos y uno blanco como la nieve. Sus hermanos le llamaban paliducho, pero para su madre era único. Sus hermanos le hicieron sufrir tanto que tuvo que irse del nido. En su camino encontró palomas, cotorras, gorriones. De todos aprendió algo. Al final de su peregrinar comprendió que todos somos únicos y aprendió a aceptarse tal y como era. Su familia aprendió del error cometido y quisieron que él fuera el heredero del padre: el jefe.

Ninguno somos un mirlo blanco, ninguno somos seres realmente distintos a ninguno de los hombres; pero todos somos mirlos blancos, únicos. Saber aceptarnos como somos y aceptar a nuestros hermanos y amigos tal y como son será el primer paso para llegar a ser hombres sabios.

Jaime MJ

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Mentiras de la vida

Mentiras de la vida

“Se me ha caído un diente, voy a ponerlo debajo de la almohada”. “¡Ha venido Papá Noel!”. “Los niños los trae la cigüeña”.

Estas tres frases representan las mayores mentiras que nos han ido contando a lo largo de nuestras vidas. Sin embargo, a pesar de ser mentiras, han sido de gran utilidad para mantener la ilusión de los niños.

Analicemos estas mentiras una a una.

  • El ratoncito Pérez: ¿De verdad nos hemos creído durante toda nuestra infancia que una rata venía desde ni se sabe a traernos un regalo y llevarse nuestro diente? La idea en sí misma es ridícula. Además, ¿no nos daba miedo pensar que esta rata iba a venir por la noche y meterse en nuestra cama? Madre mía…
  • Papá Noel: Para algunos, la mayor invención de la historia de Coca-Cola. Un hombre, gordo como él solo, entra en las casas a través de la chimenea y nos trae regalos y felicidad. Patético. Para empezar, una gran cantidad de casas no disponen de chimenea y otras muchas tienen chimeneas por las que este personaje no entraría ni a presión. ¿Prueba definitiva de que esta bebida engorda?
  • La cigüeña: Esta mentira ha sido una invención total de los padres para ahorrarse momentos incómodos con sus hijos. Y yo pienso, ¿no se les ocurrió nada mejor que un pajarraco que iba lanzando bebés por los aires? ¿De dónde los sacaba este pajarraco?

En conclusión, a veces es mejor una mentira piadosa que una verdad dolorosa.

Jaime L.

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